Lo que no se dice en la sala, segunda entrega
Lo que Illinois nos obliga a preguntar sobre la salud de la judicatura
Hon. Carlos G. Salgado Schwarz
Presidente, Federación de la Magistratura de Puerto Rico; Juez del Tribunal de Apelaciones de Puerto Rico
Las expresiones contenidas en esta columna no representan la postura institucional del Poder Judicial conforme dispone el Canon 24 de Ética Judicial, y son compartidas en estricto apego a la facultad conferida por el Canon 25 de Ética Judicial.
I. Lo que reportan los abogados
La primera entrega terminó con una sospecha: que parte del peso no está en la persona, sino en el lugar donde trabaja. Cuando se habla de bienestar en la profesión, la conversación suele detenerse en el individuo: que descanse, que respire, que se cuide. El estudio de Illinois permite mirar también el otro lado, porque preguntó a los abogados por sus lugares de trabajo.
Sus respuestas, como las de toda encuesta voluntaria, describen a quienes contestaron, y lo que miden son percepciones y asociaciones. No prueban que el entorno cause el malestar. Pero el patrón es claro. El 63 por ciento señaló las cargas excesivas de trabajo como un factor que afecta negativamente su salud. El 52 por ciento dijo que no se siente apreciado por lo que hace y el 34 por ciento reportó haber sido tratado de forma ruda, intimidante o irrespetuosa.
En el plano personal, el 36 por ciento se siente abrumado por lo que tiene que hacer con frecuencia semanal o diaria. Las consecuencias profesionales pesan: el 66 por ciento cree que su lugar de trabajo afecta su salud mental, su salud física o su bienestar general, y consideraría irse, y el 70 por ciento ya dejó un empleo antes por esa razón. El informe observa, además, que a más horas de trabajo a la semana, mayor es el estrés.
II. Lo que se asocia con menos estrés
El hallazgo más útil del estudio no es el diagnóstico, sino la comparación. Los abogados que trabajan en lugares con ciertas políticas reportan niveles de estrés significativamente menores que quienes no cuentan con ellas. Son seis: una cultura que anima a buscar ayuda con problemas de salud mental o de uso de sustancias, una política que permite ausentarse para atenderlos, educación sobre el tema, una guía clara sobre cómo pedir asistencia, acceso a consejería profesional y capacitación en atención plena.
Es una asociación, y conviene tratarla como tal. Quizás los lugares que adoptan esas políticas son también lugares que cuidan mejor a su gente en otros sentidos. Con todo, el dato ofrece una pista concreta, y a mi juicio ninguna de las seis exige un presupuesto extraordinario. Todas exigen una decisión de quien dirige.
La doctora Uchiyama lo resume en una frase que vale para cualquier institución: hay que dar seguimiento al tiempo libre como parte necesaria del trabajo, en lugar de celebrar a quienes aparentan no necesitar descanso.
III. El Poder Judicial también es un patrono
Es tentador leer esto como un problema de bufetes, y el propio estudio indica que los jueces reportan menos estrés que los abogados. Aun así, un tribunal es un centro de trabajo. Tiene calendarios, métricas, personal de apoyo y jerarquías, y funciona a través de personas cuyo estado de ánimo, concentración y paciencia repercuten directamente en la calidad de lo que se resuelve.
Quiero ser preciso en lo que digo. No afirmo que el Poder Judicial de Puerto Rico presente los mismos problemas que los bufetes de Illinois. Afirmo que las preguntas son pertinentes y que casi nadie las formula con datos propios. ¿Existe en nuestros despachos judiciales una política clara sobre cómo pedir ayuda? ¿Se sabe que se puede pedir sin consecuencias? ¿Quién anima a hacerlo? ¿Se celebra al que nunca se ausenta, o se valora al que se cuida? Son justamente las preguntas que un estudio propio y anónimo permitiría contestar.
Una gestión administrativa seria mide lo que le importa. Se mide la dilación y se mide la productividad. Puede medirse también en qué condiciones se produce el trabajo.
Hay un tema que el estudio toca y que merece su propio espacio, porque se instala con naturalidad en muchas culturas profesionales y rara vez se discute: el alcohol. Será la próxima entrega.


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